
A primera vista resulta llamativo: el oro ha superado claramente al S&P 500 durante un largo periodo, a pesar de décadas en las que la innovación tecnológica, la digitalización y el crecimiento de la productividad fueron centrales. Sin embargo, esta comparación dice menos sobre una preferencia por el oro y más sobre cómo los mercados financieros han empezado a valorar el riesgo y la confianza.










