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El precio del Bitcoin está sorprendiendo actualmente a amigos y enemigos con su fuerte subida. La gran pregunta es hasta qué punto la moneda digital puede mantener este impulso positivo. Normalmente, Bitcoin también se enfrenta a correcciones significativas durante una carrera alcista, pero hasta ahora éstas siguen ausentes.
La semana que viene puede ser volátil, ya que de nuevo hay algunos datos macroeconómicos y acontecimientos interesantes en la agenda.
Centro de gravedad para Bitcoin el jueves y el viernes
El centro de gravedad de la semana económica parece estar en los próximos jueves y viernes. En efecto, el jueves le tocará al Banco Central Europeo (BCE) tomar una nueva decisión sobre los tipos de interés. ¿Se convertirá entonces el BCE en el primero en empezar a recortar los tipos de interés?
Por el momento no parece que vaya a ser así, pero la economía alemana empieza a ser, lenta pero inexorablemente, motivo de preocupación.
Luego, el mismo jueves, le toca ponerse detrás del micrófono al presidente del banco central estadounidense, Jerome Powell. En las últimas semanas han aparecido algunos datos negativos (más de lo esperado) sobre la inflación, lo que puede hacer que se muestre severo.

Por ejemplo, el índice de precios Super Core PCE, un indicador de inflación muy importante para el banco central estadounidense, registró un aumento del 0,8% el mes pasado. Esto supone casi el mayor aumento de la historia.
Entonces, ¿se está recuperando la inflación después de todo? En cualquier caso, las expectativas sobre el número de recortes de los tipos de interés del banco central estadounidense en 2024 se han reducido a unas 3 veces. Mientras que el mercado contaba con 6-7 veces a principios de año.
En este sentido, 2024 es una decepción, pero los ETFs de Bitcoin al contado están compensando actualmente mucho al Bitcoin.
Por último, el viernes tendremos un cubo de datos importantes sobre el mercado laboral estadounidense. Se espera que la tasa de desempleo estadounidense se sitúe en el 3,7%, lo que supone un mínimo histórico.
Como resultado, hay aún menos motivos para que el banco central estadounidense recorte los tipos de interés a corto plazo.