Foto: Tobias Arhelger/Shutterstock
Las tensiones en Oriente Medio están empezando a filtrarse con cada vez más claridad en los mercados financieros. El precio del petróleo Brent ha subido en poco tiempo por encima de los 119 dólares por barril, después de que ataques con misiles y bombardeos aéreos dañaran importantes instalaciones energéticas en Irán y Qatar. Al mismo tiempo, los precios del gas en Europa también se dispararon con fuerza.
Para Europa, esta evolución representa una seria amenaza económica, y lo mismo ocurre con Bitcoin.
El choque energético golpea directamente el corazón de Europa
El ataque a Ras Laffan en Qatar, la mayor instalación de exportación de gas natural licuado (GNL) del mundo, aumenta las probabilidades de una escasez energética global. Qatar es responsable de casi una quinta parte de los suministros mundiales de GNL, por lo que cualquier interrupción se siente de inmediato en el mercado energético europeo.
Las consecuencias se pueden explicar en varios pasos:
- Los mayores precios del petróleo y el gas aumentan la presión inflacionaria.
- Los bancos centrales tienen menos margen para bajar los tipos de interés.
- El crecimiento económico se ve bajo presión.
- Los consumidores y las empresas ven cómo aumentan sus costes.
Con esto, Europa corre el riesgo de volver a caer en una situación similar a la crisis energética de 2022, cuando los altos precios de la energía afectaron el poder adquisitivo y la producción industrial.
De un problema logístico a una escasez real
Los analistas advierten que el mercado podría estar pasando de una interrupción temporal en la cadena de suministro a un problema de oferta estructural. Esta es una distinción importante.
Dit is belangrijk. De concurrentiepositie van EU landen stond al zwaar onder druk voor de Iran oorlog. De Iran oorlog leidt tot een verdere verslechtering. De noodzaak om snel fors iets aan de concurrentiepositie te doen wordt alleen maar urgenter, los van de vraag of de oorlog… https://t.co/2UEk08IMrS
— lex hoogduin (@lexhoogduin) March 19, 2026
Mientras que los problemas logísticos pueden resolverse con relativa rapidez, los daños en la capacidad de producción o en la infraestructura de exportación pueden afectar a los precios durante meses o incluso años.
A esto se suma que el Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20 por ciento del transporte mundial de petróleo, permanece bloqueado en su mayor parte. Esto crea un riesgo de oscilaciones extremas de precios y un mayor deterioro del sentimiento económico.
¿Qué significa esto para el precio de bitcoin?
El aumento de los precios de la energía también influye indirectamente en el mercado de las criptomonedas. Un rally brusco del petróleo puede provocar:
- Mayores expectativas de inflación.
- Caídas en los mercados de valores y menor apetito por el riesgo.
- Flujos de capital hacia refugios seguros tradicionales como el oro.
En un escenario así, la cotización de Bitcoin podría verse presionada a corto plazo, ya que los inversores reducen sus posiciones de riesgo.
Al mismo tiempo, un choque prolongado de energía e inflación podría resultar positivo para bitcoin a largo plazo. Si los bancos centrales se ven obligados finalmente a estimular la economía de nuevo con políticas monetarias expansivas, la liquidez adicional podría fluir de nuevo hacia inversiones de riesgo y depósitos de valor alternativos.
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