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A principios de 2023, el mundo entero se vio conmocionado por la llegada de una nueva forma de Inteligencia Artificial (IA) con ChatGPT 3. Por primera vez, el gran público se encontró con un robot asistente para preguntas difíciles, problemas e incluso ideas creativas. Los artistas también entraron en pánico ante la llegada de modelos de difusión estable, como Dall-E y Midjourney, capaces de generar obras de arte o fotografías realistas en cuestión de segundos. Está claro que la IA ya está teniendo un gran impacto en nuestro mundo, y sólo irá a más.
El gigantesco banco estadounidense Goldman Sachs hizo una predicción prudente: las inversiones en IA podrían alcanzar la cifra de $200.000 millones en 2025, lo que representaría el 4% del producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos. La mayor parte de la inversión, según Goldman Sachs, se centrará en gran medida en inversiones en hardware, en el que se entrenan y ejecutan los modelos de IA. En particular, el banco ve un gran potencial en la IA generativa, como ChatGPT. Este subsector de la IA tiene un enorme potencial económico y podría aumentar la productividad laboral mundial en más de un 1% anual.
Un impulso de $4,4 billones gracias a la IA generativa
La consultora mundial McKinsey afirmó en un informe que la IA generativa podría suponer un enorme impulso para la economía. Según la empresa, el sector podría añadir $4,4 billones anuales a la economía mundial. Esto supone entre un 15% y un 40% del impacto económico total previsto de la IA.
Muchas empresas ya se han lanzado a la carrera de la IA. Microsoft anunció que estaba inyectando miles de millones adicionales en OpenAI, la empresa que está detrás de ChatGPT. Las respuestas de Google incluyen su propia IA generativa, llamada Bard, y nuevas inversiones en Anthropic, la empresa detrás del asistente de IA Claude.
Musk advierte de la IA descontrolada
Aunque la IA tiene mucho potencial, también hay voces discordantes. Elon Musk ha expresado en repetidas ocasiones su preocupación por las posibles consecuencias catastróficas y ha subrayado la importancia de la regulación. El temor subyacente del sudafricano es que una IA descontrolada podría poner en peligro la vida. Sin una legislación clara, Musk teme que la IA pueda poner en peligro vidas humanas en tan sólo dos años.