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El banco digital Bunq vuelve a estar en el punto de mira. El Banco Central de los Países Bajos (DNB) ha impuesto al banco online una multa de €2,6 millones de euros. Según el supervisor, Bunq no ha tomado las medidas adecuadas para combatir el blanqueo de capitales.
El asunto se refiere al periodo comprendido entre enero de 2021 y mayo de 2022. Cuatro clientes del banco habrían realizado transacciones sospechosas. Bunq denunció a estos clientes ante la Unidad de Inteligencia Financiera, el organismo al que los bancos deben informar de las operaciones inusuales. Sin embargo, según el DNB, el banco también debería haber comunicado las transacciones individuales.
Lucha por la supervisión y la tecnología
Bunq no es ajeno a este tipo de debates. El banco se ha perfilado durante años como un actor innovador y quiere utilizar precisamente la inteligencia artificial y el análisis de datos para detectar transacciones sospechosas. El DNB no siempre está de acuerdo con este enfoque y ya ha intervenido anteriormente.
En aquel momento, Bunq acudió a los tribunales. El juez dio la razón al DNB en cuanto a que Bunq había infringido determinadas normas contra el blanqueo de capitales, pero dejó claro que no se puede prohibir sin más el uso de tecnología inteligente. Ahora, Bunq vuelve a afirmar que se toma muy en serio su papel de guardián y que se están llevando a cabo mejoras continuas. El banco quiere recurrir la multa.
Los bancos cometen más errores
Bunq no es el único que está en el punto de mira. Prácticamente todos los grandes bancos neerlandeses han sido sancionados en los últimos años por controles deficientes contra el blanqueo de capitales. ING pagó en 2018 una indemnización de 775 millones de euros. ABN Amro le siguió en 2021 con una cantidad de 480 millones de euros. Rabobank, ASN Bank y Triodos también recibieron advertencias o multas.
La presión sobre los bancos para prevenir el blanqueo de capitales es enorme, pero las normas a veces tienen un efecto contraproducente. Cada vez más clientes deben responder a un extenso cuestionario para abrir una cuenta o realizar una transacción. Incluso el ministro de Finanzas, Heinen, admitió que esta política puede ir demasiado lejos. ING se disculpó recientemente por esta estricta política y prometió mejorar.
En el mundo de las criptomonedas, las bolsas también se han visto obligadas a examinar a sus usuarios. Desde la entrada en vigor de la ley Markets in Crypto-Assets, cada vez hay más regulación, al igual que en los bancos tradicionales.
El caso de Bunq demuestra que la búsqueda del equilibrio entre la innovación y las normas estrictas aún está lejos de haber concluido. El tiempo dirá si el juez da la razón a Bunq. Una cosa es segura: la lucha contra el blanqueo de capitales seguirá siendo un tema candente para los bancos en los próximos años.
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