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Ethereum intenta recuperarse tras un periodo turbulento. El precio se mueve en torno a los 2.050 dólares, casi 200 dólares por encima del último mínimo reciente. Sin embargo, en segundo plano está ocurriendo algo llamativo: los mayores inversores están comprando de forma masiva.
Según datos de la red, las llamadas whales, direcciones que poseen entre uno y diez millones de ethereum, han adquirido en poco tiempo más de 1,1 millones de monedas. Esto equivale a cerca de 2.000 millones de dólares en ethereum adicional. Una ola de compras de este tamaño suele interpretarse como una señal de que los grandes actores apuestan por una recuperación.
Apuesta por la recuperación, pero con presión vendedora
El fuerte interés comprador de las whales coincide con una señal técnica que apunta a una reducción de la presión vendedora. El RSI, un indicador que mide la fuerza del movimiento del precio, muestra que el impulso bajista está perdiendo intensidad.
Cuando el precio marca mínimos más bajos, pero el RSI sube, los analistas hablan de una divergencia positiva. Esto puede indicar un posible repunte.
No obstante, no todo el mercado comparte el optimismo. Los inversores a corto plazo están vendiendo más. Los datos muestran que el número de monedas compradas recientemente que vuelven a moverse ha aumentado en más de un 660%. Esto indica que muchos traders que entran lo hacen solo de forma temporal.
En el mercado de derivados también predomina la cautela. Actualmente hay posiciones cortas abiertas por valor de unos 3.060 millones de dólares, frente a 755 millones de dólares en posiciones largas.
Una posición corta es una apuesta a la baja. Si el precio sube de forma inesperada, estas posiciones pueden verse obligadas a cerrarse. Esto se conoce como short squeeze y puede impulsar el precio rápidamente al alza.
Mayor adopción institucional de Ethereum
Mientras el mercado lucha con niveles de resistencia, también llegan noticias positivas desde el sector financiero tradicional.
El banco danés Danske Bank ofrece ahora a sus clientes acceso a bitcoin y ethereum a través de productos cotizados. De este modo, los inversores pueden exponerse al precio de las criptomonedas sin necesidad de custodiar los activos directamente.
Este movimiento resulta llamativo, ya que desde 2018 la entidad mantenía una prohibición interna sobre los servicios relacionados con criptomonedas. Cada vez más instituciones financieras tradicionales están dando pasos hacia el sector cripto.
Si tanto los grandes inversores como los bancos muestran confianza, el sentimiento en torno a Ethereum podría fortalecerse. Los próximos días serán clave. Si el soporte se mantiene y el precio supera la resistencia, la recuperación podría empezar a consolidarse.