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Los criptoanalistas siempre están buscando señales fiables, presagios o patrones que puedan indicar una subida o bajada inminente en el mercado. Investigadores de la empresa de datos Amberdata han identificado una moneda que podría funcionar como un indicador predictivo para todo el sector: World Liberty Financial (WLFI), el proyecto cripto de la familia Trump. Esta moneda sufrió una caída drástica el 10 de octubre de 2025, cuando para Bitcoin aún no parecía haber nubarrones en el horizonte. Sin embargo, apenas unas horas después, comenzaron los problemas para Bitcoin y el resto del mercado.
WLFI: El presagio de un criptocrash
Mientras Bitcoin cotizaba tranquilamente alrededor de los 121.000 dólares el 10 de octubre de 2025, World Liberty Financial empezó a desplomarse de forma repentina. Cinco horas más tarde, el mercado general colapsó: en menos de sesenta minutos, se liquidaron posiciones apalancadas por valor de 6.000 millones de euros. Bitcoin perdió un 15%, Ethereum rondó una caída del 20% y los tokens más pequeños sufrieron un impacto aún mayor.
Según cifras de Amberdata, WLFI comenzó a mostrar un comportamiento inusual mucho antes de la ola de ventas generalizada. El volumen de negociación se disparó en poco tiempo hasta alcanzar unos 474 millones de dólares por hora, más de veinte veces su nivel habitual. Esto ocurrió justo después de que se filtraran noticias sobre nuevos aranceles comerciales en EE. UU.
El mercado de derivados también se puso al rojo vivo. Las tasas de financiación (*funding rates*) de los futuros perpetuos de WLFI alcanzaron el 2,87% cada ocho horas. En términos anuales, esto supone un coste de préstamo astronómico, algo que suele ocurrir cuando los traders se posicionan masivamente hacia un mismo lado.
El investigador Mike Marshall destaca especialmente la sincronización: “Una ventaja de cinco horas es difícil de descartar como una simple coincidencia”. Según Marshall, ese intervalo de tiempo es lo que hace que el dato sea tan interesante. Además, inicialmente no hubo pánico general; la actividad frenética se concentró primero en WLFI y no en grandes nombres como Bitcoin o Ether.
El apalancamiento provocó una reacción en cadena
El vínculo con el crash posterior reside, según el informe, en las posiciones con apalancamiento y las garantías (colateral). Muchas plataformas de criptomonedas permiten a los inversores usar diferentes tokens como garantía para sus préstamos. Si uno de estos activos cae bruscamente, el valor de la garantía disminuye, lo que obliga a realizar depósitos de margen inmediatos o enfrentar liquidaciones.
Cuando WLFI empezó a caer, los inversores tuvieron que liberar capital de otros lugares para mantener sus posiciones a flote. Esto implicó vender activos líquidos como Bitcoin y Ethereum. Esa presión de venta adicional empujó los precios a la baja, provocando a su vez nuevas liquidaciones. En poco tiempo, el mercado entró en una espiral descendente.
Amberdata no afirma que hubiera información privilegiada, pero sí señala la estructura de WLFI: un grupo de tenedores relativamente concentrado y una volatilidad realizada casi ocho veces superior a la de Bitcoin durante el incidente. Estos tokens más vulnerables y altamente apalancados suelen ser los primeros en moverse ante situaciones de estrés macroeconómico.